Fernando Belaúnde Terry: el arquitecto que quiso construir un país

Fernando Belaúnde Terry ocupó dos veces la Presidencia del Perú y dejó una huella que desborda sus años en Palacio de Gobierno. Arquitecto, profesor universitario, fundador de Acción Popular y defensor persistente de la integración territorial, perteneció a una generación que imaginó el desarrollo nacional como una tarea de construcción física y política. Carreteras, viviendas, escuelas y cooperación comunal fueron parte de un proyecto que resumió en una idea recurrente: el Perú debía reconocerse a sí mismo antes de buscar modelos fuera de sus fronteras.

Nacido en Lima el 7 de octubre de 1912, Belaúnde pasó parte de su juventud fuera del país debido al destierro de su padre, Rafael Belaúnde Diez Canseco. Estudió arquitectura en Estados Unidos y regresó al Perú en la década de 1930. En 1937 fundó El Arquitecto Peruano, revista desde la que impulsó nuevas ideas sobre urbanismo, vivienda y planificación. Antes de convertirse en político profesional ya había desarrollado una preocupación que después trasladaría al Estado: cómo conectar un territorio fragmentado por la geografía y por profundas desigualdades.

Su entrada en la política nacional ocurrió con el Frente Democrático Nacional, agrupación que respaldó la candidatura de José Luis Bustamante y Rivero en 1945. Elegido diputado ese año, perdió su escaño cuando el golpe encabezado por Manuel Odría clausuró el Congreso en 1948. Durante los años siguientes se convirtió en opositor al régimen y comenzó a construir una organización propia. En 1956 protagonizó una de las escenas más recordadas de su carrera cuando una movilización de sus partidarios enfrentó la represión policial durante la lucha por la inscripción de su candidatura presidencial. De aquella experiencia surgiría Acción Popular.

Belaúnde recorrió entonces extensamente el territorio peruano. Esos viajes alimentaron la doctrina política que condensó en la expresión “El Perú como doctrina”. Su propuesta defendía la integración mediante caminos, obras públicas y participación comunal, recuperando prácticas colectivas andinas como inspiración para Cooperación Popular. La infraestructura no era para él únicamente cemento y carreteras: debía servir para aproximar regiones históricamente separadas y ampliar la presencia del Estado.

Tras las controvertidas elecciones de 1962, finalmente anuladas, Belaúnde ganó los comicios de 1963 con el respaldo de Acción Popular y la Democracia Cristiana. Llegó al gobierno con grandes expectativas, pero encontró un Congreso dominado por la alianza entre el APRA y la Unión Nacional Odriísta. Esa oposición condicionó buena parte de sus reformas. Aun así, su administración impulsó viviendas, carreteras y proyectos de integración territorial; entre ellos destacó la Carretera Marginal de la Selva, una obra que expresó con especial claridad su concepción del desarrollo.

El primer gobierno terminó abruptamente el 3 de octubre de 1968. La controversia por el acuerdo con la International Petroleum Company, sumada al desgaste político y económico, precedió al golpe militar encabezado por Juan Velasco Alvarado. Belaúnde fue derrocado y salió al exilio. Regresó al Perú durante la transición democrática y, doce años después de haber sido expulsado del poder, volvió a ganarlo en las urnas.

Su segundo mandato, entre 1980 y 1985, comenzó con decisiones de fuerte contenido democrático, como la devolución de los medios de comunicación expropiados durante el gobierno militar y el restablecimiento de las elecciones municipales. Pero aquel quinquenio estuvo marcado por una realidad mucho más dura. Sendero Luminoso inició su campaña armada en 1980 y el conflicto interno se extendió mientras el Estado respondía cada vez con mayor participación militar. A ello se sumaron la crisis económica, el endeudamiento y el devastador fenómeno de El Niño de 1982-1983. Belaúnde mantuvo su apuesta por la infraestructura, pero terminó el mandato con un país profundamente tensionado.

Después de 1985 no volvió a buscar la Presidencia. Se mantuvo, sin embargo, como una figura de referencia en Acción Popular y participó en los grandes debates nacionales, entre ellos la oposición a la estatización de la banca propuesta por Alan García en 1987. Murió en Lima el 4 de junio de 2002. Su trayectoria permanece ligada a una idea que atravesó casi toda su vida pública: gobernar era también construir caminos para unir un país cuya distancia no era solamente geográfica.

Raúl Porras Barrenechea

Raúl Porras Barrenechea nació en Pisco el 23 de marzo de 1897 y se convirtió en uno de los historiadores, diplomáticos y maestros más...
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